Kambô (también llamado sapo) es la secreción de la rana gigante o rana hoja, Phyllomedusa bicolor, utilizada en una práctica originaria de algunos pueblos amazónicos. En el ritual, se hacen pequeñas quemaduras en la piel y se aplica la secreción seca sobre ellas, permitiendo que sus numerosos péptidos bioactivos entren en el cuerpo — una forma de envenenamiento voluntario (den Brave et al., 2014).
A diferencia de otras sustancias de este sitio, el kambo no es psicoactivo y no produce visiones ni estados alterados de conciencia. En cambio, provoca una reacción física breve y muy intensa — en minutos el corazón late con fuerza, el rostro se enrojece y puede hincharse, y una fuerte náusea conduce al vómito, antes de que los efectos agudos remitan. Se promueve para la «detox» y la sanación, pero las revisiones clínicas señalan que no tiene beneficio médico probado (den Brave et al., 2014).
Es importante señalar que el kambo conlleva riesgos reales: hiponatremia grave (sodio bajo en sangre), colapso cardiovascular y al menos una muerte súbita documentada (Leban et al., 2016; Aquila et al., 2018). Esta página resume qué es, qué hace y sus importantes preocupaciones de seguridad.