La coca es una de las plantas cultivadas más antiguas de los Andes, donde masticar la hoja (con un aditivo alcalino) y beber té de coca han formado parte de la vida cotidiana y el ritual durante miles de años. Como preparado de planta entera, la coca produce una estimulación suave, reduce la fatiga, el hambre y la sed, y se utiliza ampliamente para afrontar las condiciones de gran altitud.
La coca es también la fuente de la cocaína, pero la hoja entera y el fármaco purificado son farmacológicamente muy diferentes. Las hojas enteras contienen solo alrededor del 0,1–1 % de cocaína en peso, junto con unos diecisiete alcaloides más suaves, y el masticado tradicional libera estos lentamente. Como resultado, las concentraciones plasmáticas máximas del masticado son aproximadamente cincuenta veces menores que las de los aislados de cocaína, y el uso tradicional no se asocia con la dependencia ni la toxicidad aguda observadas con la cocaína (Biondich & Joslin, 2016; Restrepo et al., 2019). Esta página trata del uso tradicional de la hoja entera y tiene fines educativos, no constituye una recomendación.