El peyote es un pequeño cactus sin espinas nativo del desierto de Chihuahua, en el norte de México y el sur de Texas. Sus efectos psicodélicos provienen casi por completo de la mescalina, una fenetilamina que actúa principalmente como agonista de los receptores de serotonina 5-HT2A (Cassels & Sáez-Briones, 2018). Las coronas secas, conocidas como «botones», se mastican o se preparan en un té amargo.
Como la mescalina en forma pura, el peyote produce una experiencia prolongada — normalmente de 10–12 horas — con ricos efectos visuales, apertura emocional y un fuerte sentido de conexión, a menudo precedida de náuseas. Los hallazgos arqueológicos sugieren que el peyote se ha utilizado durante más de 5.000 años, y sigue siendo un sacramento vivo, sobre todo para la Native American Church y para el pueblo wixárika (huichol) de México.
El peyote también se encuentra en el centro de una crisis de conservación: crece extremadamente despacio y está cada vez más amenazado por la sobreexplotación y la pérdida de hábitat. Esta página resume sus efectos y riesgos; para la farmacología subyacente, consulte también nuestra página sobre mescalina.