La MDMA (3,4-metilendioximetanfetamina) es un compuesto sintético que suele clasificarse como entactógeno o empatógeno — una anfetamina sustituida cuyos efectos se centran en la apertura emocional, la empatía y un sentido de conexión, junto con una estimulación leve y un placer sensorial intensificado. Es ampliamente conocida en el ámbito recreativo como «éxtasis» (en forma de pastilla) o «molly» (como cristal o polvo).
Una experiencia típica dura entre tres y seis horas, con sensaciones de calidez hacia uno mismo y los demás, mayor sociabilidad y reducción de la ansiedad o la defensividad. Estos mismos efectos prosociales han convertido a la MDMA en un foco de la investigación clínica, sobre todo como coadyuvante de la psicoterapia para el trastorno de estrés postraumático (Mitchell et al., 2021).
La MDMA también conlleva riesgos físicos distintos — incluidos el sobrecalentamiento, un sodio en sangre peligrosamente bajo e interacciones peligrosas con medicamentos serotoninérgicos — y su pureza en el mercado no regulado suele ser desconocida. Esta página resume su farmacología, efectos, riesgos y prácticas de reducción de daños, basándose en la literatura revisada por pares y recursos consolidados de reducción de daños.