La mescalina (3,4,5-trimetoxifeniletilamina) es un psicodélico serotoninérgico clásico. A diferencia de la psilocibina, el LSD y la DMT, que son triptaminas, la mescalina es una fenetilamina, pero comparte su principal objetivo: actúa principalmente como agonista de los receptores de serotonina 5-HT2A (Cassels & Sáez-Briones, 2018). Aparece de forma natural en varios cactos — sobre todo el peyote norteamericano (Lophophora williamsii) y el San Pedro o wachuma sudamericano (especies de Trichocereus) — y también puede producirse sintéticamente.
La mescalina es comparativamente poco potente, por lo que las dosis activas se miden en cientos de miligramos, y la experiencia es larga: el inicio es gradual en 45–90 minutos y los efectos pueden durar 10–12 horas. Los usuarios a menudo la describen como cálida, colorida y emocionalmente abierta, con un fuerte sentido de conexión con la naturaleza.
La evidencia arqueológica sugiere que los cactos que contienen mescalina se han utilizado durante más de 6.000 años, lo que le confiere una historia ceremonial profunda y continua única (Cassels & Sáez-Briones, 2018). Esta página resume su farmacología, efectos y riesgos, basándose en literatura revisada por pares y recursos establecidos de reducción de daños.