El tabaco proviene de plantas del género Nicotiana, y su principal compuesto activo es la nicotina, un estimulante que actúa sobre los receptores nicotínicos de acetilcolina y desencadena la liberación de dopamina — base tanto de sus efectos de alerta como de su potente potencial adictivo (Benowitz, 2010). Se utiliza en muchas formas: fumado, masticado, como rapé (esnifado) y en preparaciones ceremoniales.
El tabaco ocupa dos lugares muy distintos en la vida humana. En muchas tradiciones indígenas de las Américas es una planta sagrada usada para la oración, la protección y la sanación, a veces en formas muy potentes como el mapacho (Nicotiana rustica). Al mismo tiempo, el tabaco fumado de forma habitual es la mayor causa de muerte prevenible en el mundo, por cánceres, enfermedades cardiovasculares y pulmonares.
Esta página resume la farmacología del tabaco, sus usos ceremoniales y cotidianos, y sus riesgos significativos — incluida la adicción y la intoxicación aguda por nicotina — basándose en fuentes revisadas por pares y de salud pública.